Ahorro de energía en la escolanía
En la galería donde viven los chicos de Secundaria y en la escalera de subida se han puesto unos detectores para que, al moverse alguna persona, se encienda la luz mientras atraviesa la zona. La prueba está dando buen resultado, ya que se verifica un ahorro energético. Los niños son dados a olvidar apagar las luces y así parece haberse encontrado un buen remedio, aunque también hay que enseñarles, claro está, que no se deben encender luces sin necesidad y menos aún dejarlas encendidas cuando se va.
La piscina
La Escolanía cuenta en la parte de las instalaciones deportivas con una buena piscina al aire libre, pero hace bastantes años que no se usa. ¿El motivo? En cierto modo es lógico: cuando los niños se van a sus casas es cuando podrían empezar a usarla, y cuando vienen, también viene ya el aire fresco o más que fresco de la Sierra de Guadarrama para impedirlo.
¿Por qué llevar a mi hijo a la Escolanía?
Hay varias razones que pueden animar a unos padres a llevar a su hijo a la Escolanía. En primer lugar y ante todo, porque en ella los niños reciben una formación integral como personas. Después, en particular, habrá padres que puedan valorar más un aspecto u otro.
La Escolanía quiere formar sobre todo a los niños como personas. Para ello, es fundamental la forja de un carácter, proporcionando unos criterios objetivos de razón y mediante el crecimiento en las virtudes para la formación de la voluntad. A todo ello ayuda fundamentalmente una educación cristiana en valores tradicionales, tales como el orden, la disciplina, el respeto, el compañerismo, la generosidad, el espíritu de servicio y de colaboración…
En perfecta consonancia con esto, se fomenta en los niños la vida de piedad por medio de la oración y la práctica sacramental. Estamos convencidos de que la acción de la gracia divina, que no sustituye a la naturaleza humana, sino que la plenifica, es insustituible a la hora de que el niño crezca realmente como persona madura para la vida.
Se anhela salvaguardar la inocencia infantil frente a todo lo que hoy amenaza con corromperla, y sin embargo se busca favorecer la madurez como personas, para lo cual se propone la asunción de responsabilidades, unas comunes y otras particulares (desde hacerse la cama y preparar el comedor o recogerlo, hasta asumir cargos como enfermeros, responsables de calderas, sacristanes, etc., bajo la tutela de los formadores). De esta manera, se desea que el niño se sienta importante y tome conciencia de que su papel es esencial en el conjunto de la comunidad de los escolanes.
La formación académica es lo más cuidada posible y se cuenta con un equipo de profesores que vienen logrando desde hace ya muchos años que el centro alcance muy adecuadamente sus objetivos en este campo, quedando por lo general en muy buena posición dentro de las pruebas de la Comunidad de Madrid.
En fin, la formación musical ha otorgado a la Escolanía un puesto de prestigio a nivel nacional e internacional desde su fundación. Además de las clases de lenguaje musical (solfeo) y de canto coral, tanto gregoriano como polifónico, el aprendizaje de uno o dos instrumentos abre muchas expectativas para el futuro profesional del muchacho. No hay que olvidar nunca, asimismo, que la Escolanía se gloría sanamente de ser el único coro de niños del mundo que canta diariamente gregoriano durante el curso escolar y que éste es aprendido en el mejor ambiente posible para ello: el de un monasterio benedictino de la Congregación de Solesmes, heredero de una tradición reconocida universalmente en tal sentido. Eso explica que algunos de los mayores especialistas actuales del canto gregoriano procedan de la Escolanía y que entre ellos, bajo la guía del P. Laurentino Sáenz de Buruaga, hayan constituido un conjunto coral de prestigio nacional e internacional como es “Schola Antiqua”.
Guerra de bolas de nieve
Dicen que hay un “calentamiento global” del planeta, pero aquí, desde luego, no lo notamos: hace el frío típico de estas fechas y ha nevado varias veces y en grandes cantidades. Ello nos ha permitido disfrutar de la nieve a lo largo de la semana durante algunas clases de Educación Física con Víctor y en las excursiones de los sábados.
En éstas, hemos sustituido las “guerras piñoneras” por las guerras de nieve. Y como el P. Santiago nos tiene prohibido usar piñas que no sean muy pequeñas, pero no ha dicho nada del tamaño de las bolas de nieve, le han caído encima bolazos considerables. Una de las batallas más divertidas tuvo lugar en la antigua torreta contraincendios, donde cuatro escolanes mantuvieron una resistencia heroica sin que fuéramos capaces de tomarles la plaza: dos les subían los cargamentos de nieve y otros dos arrojaban las bolas desde arriba. Parecía una historieta de Astérix.
También fueron muy divertidas otras dos batallas en el muro que limita el Valle, donde a un lado y a otro nos refugiamos para bombardearnos. Y fue simpática igualmente la batalla del “Bosquecillo”, donde preparamos una emboscada terrible al P. Santiago y a Carlos Mª Labarta: cuando quisieron entrar por la puerta del gran muro, movimos todos los árboles llenos de nieve y ésta les cayó encima como si fuera aceite hirviendo en un castillo medieval. El hábito negro del P. Santiago apareció todo blanco.
Como siempre, estas reñidas batallas se acaban firmando las paces con una amistosa merienda en la que hay pastas y dulces para todos.